Para muchos deportistas, Internet es mucho más difícil de controlar que su propio índice de masa corporal. Un tweet fuera de lugar o un Snapchat salido de tono, y la reputación online de un atleta podría quedar por los suelos.

Durante la celebración de unos Juegos Olímpicos, el agravante es mucho mayor. Como prueba, pongamos los de Londres 2012, los primeros juegos en los que las redes medios sociales jugaron un papel transcendental, pero para tomar malas decisiones…

Dos atletas fueron expulsados de la competición. Uno de los protagonistas fue la triple saltadora griega Voula Papachristou, expulsada de los Juegos por los comentarios racistas vertidos en su cuenta de Twitter, refiriéndose con dudoso humor a la presencia de mosquitos portadores del virus del Nilo Occidental durante los pasados Juegos de Atenas de 2004.

Voula Papachristou

Con tantos africanos en Grecia, al menos los mosquitos comían como si estuvieran en casa

El otro expulsado fue el futbolista suizo Michel Morganella público en su perfil de Twitter un mensaje discriminatorio después de perder por 2-1 contra Corea del Sur, que rezaba “He destrozado a todos los coreanos. Idos al demonio, pandilla de retrasados”.

Dejando Londres a un lado, otro ejemplo es el del snowboarder estadounidense Scotty Lago durante los Juegos de Invierno de Vancouver 2010. Después de ganar una medalla de bronce, fue fotografiado con la medalla en cuestión colgada en la parte baja de la cintura, permitiendo una mujer besarla, lo que le obligó a abandonar los juegos tras el escándalo público.

Incluso el atleta olímpico más condecorado de todos los tiempos, Michael Phelps, no se queda al margen de la polémica. En los Juegos Olímpicos de Pekin 2008, fue criticado (pero no expulsado) tras la publicación de una fotografía de él fumando Cannabis en una pipa.

En los actuales Juegos Olimpicos de Rio 2016, el COI (Comité Olímpico Internacional) ha prohibido la publicación de contenido social de temática política, religiosa o racial, durante el período comprendido entre el 27 de julio y el 24 de agosto, más tratándose de un país plagado de luchas políticas y económicas.

Los atletas deben evitar Snapchat, Periscope, Facebook Live, y otras plataformas como estas por completo. El COI ha pedido una moratoria sobre la difusión de todo contenido desde el interior de las instalaciones olímpicas en Río.

Visto lo visto, lo mejor es mantener el teléfono en el bolsillo… Sin embargo, todavía nos quedan 11 días de competición en Río, ¿aprobarán todos en reputación online o la ‘crisis’ está al caer?

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